LAS PROMESAS QUE SE EVAPORAN...TIPICAS DE LOS POLITICOS DE SIEMPRE

                  

 

Hola, soy yo, vuestra concejal de la oposición en el Ayuntamiento de Elda. Otra vez por aquí. Lástima no tener más tiempo para escribir en este blog a diario, da para un libro, pero desgraciadamente no puedo.

En esta ocasión no he querido dejar pasar lo que ha ocurrido y lo quiero dejar aquí, bien claro, para que no se me olvide en la vorágine diaria de hacer oposición de verdad.

Dejaré negro sobre blanco lo que ha pasado para que el mensaje esté claro y que quienes leáis esto lo sepáis de primera mano, sin filtros.

De nuevo "tejemanejes", de nuevo si, pero no, o donde dije digo, digo Diego...Al final, habré quedado como la que miente, y la que miente no soy yo.

En noviembre de 2025, como oposición, pedimos formalmente que se incluyeran varias necesidades de vecinos y de barrios en los presupuestos de 2026. Os lo conté entonces.

Tras aquél registro esperé a que se me diera alguna noticia. Había que esperar a que llegaran los remanentes sobrantes del presupuesto anterior para saber si lo que solicitaba tenía cabida o no. Varios meses de espera. Finalmente a finales de febrero, tuve una segunda reunión con Fernando Gómez, concejal de Hacienda, para pedirle que me diera ya explicaciones una por una de las peticiones que habíamos recogido barrio a barrio.

Fernando en mi despacho, sacó el papel donde yo había escrito y solicitado todo meses atrás… y se puso a contestarme punto por punto. No había revisado nada hasta ese momento. Se notaba. Pero bueno, ahí estaba.

Llegamos al punto de la Plaza de la Hispanidad. Le había pedido que se arreglaran las filtraciones de agua que lleva años sufriendo. Ahí estaba escrito Y él, mirándome a los ojos, con el papel en la mano y enseñándome una hoja de Excel donde salía el dinero, me dijo textualmente:

«Lo de la Plaza de la Hispanidad se va a hacer porque ya está metida en el presupuesto». No verbalizó las filtraciones, pero sí señaló el punto sobre el papel en el que dice claramente: " Barrio San Francisco: Le ruego también revise las filtraciones de agua de los garajes de debajo de la Plaza de la Hispanidad"

No habló de filtraciones, no entró en detalles. Solo eso. «Lo de la Plaza de la Hispanidad se va a hacer porque ya está metida en el presupuesto» (Mientras señalaba el papel escrito) Y yo, le creí porque el anuncio venía de la boca del responsable de Hacienda, me fui contenta. Pensé: por fin, algo se mueve. Aún así, soy consciente de que estoy hablando con políticos, así que como ciudadana metida en política ahora, le solicité que me diera todos los acuerdos por escrito. Me dijo que no. Así que decidí hacer públicos los acuerdos para que los vecinos, que llevaban muchos meses esperando tuvieran por fin buenas noticias. O por lo menos, declaración de intenciones.

Al día siguiente organicé una rueda de prensa, (La podéis ver aquí) .

Conté lo que él me había confirmado: que la plaza se iba a arreglar y que el dinero estaba consignado porque él me lo señaló en sus documentos, que se iban a solucionar los vertidos de fecales en el barrio de la Estación, que pondrían un barrendero fijo en la Avenida del Mediterráneo, que mejorarían el alumbrado y el acondicionamiento del parque de los Pinos… y también que iban a estudiar mi propuesta de poner un ascensor con tarjeta para personas con movilidad reducida en la escalera de Calíu, porque rehacer la escalera completa era demasiado caro y no era viable...

Todo eso lo dije públicamente. Porque él me lo había dicho. Porque tenía el papel delante. Porque me lo confirmó en persona.

Y unos días después… todo cambió.

Vino Fernando a decirme que él “nunca” me había prometido arreglar las filtraciones de la plaza. Que no se había dado cuenta. Que no sabía. Que… bla, bla, bla. Discutimos. Mucho.

El pasado lunes 23 de marzo volvimos a hablar. Y volvimos a discutir.Y otra vez, con el mismo papel de mis peticiones en la mano, me repitió que él no sabía nada de lo que ponía en el papel... que se había enterado por la rueda de prensa.

¿Cómo?

¿No sabía? ¿El mismo papel que llevaba meses guardado? ¿El mismo que usó para contestarme punto por punto en febrero? ¿El mismo en el que, según él decía, “ya estaba metida en el presupuesto”?

Me siento manipulada. Y lo que más me duele es que los vecinos de la Plaza de la Hispanidad y de todos esos barrios se han quedado con la idea de que yo les vendí humo. Que yo anuncié algo que no era verdad.

No. Yo anuncié lo que él me confirmó mirándome a la cara. Con el presupuesto en la mano. Con mi petición en la mano.

Esto no es una pelea de concejales. Esto es que la gente normal, la que paga sus impuestos y espera que sus problemas se solucionen, se queda otra vez sin saber a quién creer. Y yo, que me dejo la piel por cada barrio, ahora tengo que explicar lo que ha pasado.

En nuestra última conversación se lo volví a dejar claro. Si no hay nada por escrito, sus palabras son papel mojado.

No voy a entrar en más detalles. Solo quería dejar constancia aquí, en mi blog, de lo que pasó exactamente. Porque la memoria a veces es frágil, pero los papeles y las fechas no mienten.

Y porque los vecinos de Elda se merecen saber la verdad, sin adornos.

Gracias por leerme siempre. Seguimos trabajando, con o sin su palabra.



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