La batalla entre la verdad y la mentira.
Hoy, tomando café y esperando a un ciudadano que tiene cosas que contarme, me encontré en la mesa de al lado con un hombre que me observaba. Le sonreí porque me miraba; no para pedir nada, sino para mirarme a los ojos y soltarme, tranquilo y firme:
Me atravesó no por ofensa, sino por una certeza profunda y triste: la mentira a cerca de VOX ganó la calle hace tiempo y el trabajo para desmontarla es arduo. Le invité a un café. Y allí, en primera persona, como político local, como vecino, le conté lo que nunca verá en los titulares.
“Usted parece buena gente. Me han dicho que lo es. Pero jamás votaré a su partido. Si es usted buena persona como dicen no se que hace ahí. Yo no apoyo a quienes excusan dictaduras”.
Esa frase, en la boca de un hombre desconocido, me atravesó. Me sigue atravesando cada vez. Es un relato que me encuentro continuamente.
Me atravesó no por ofensa, sino por una certeza profunda y triste: la mentira a cerca de VOX ganó la calle hace tiempo y el trabajo para desmontarla es arduo. Le invité a un café. Y allí, en primera persona, como político local, como vecino, le conté lo que nunca verá en los titulares.
“Comprendo cómo se siente”, le dije, “si yo me informara solamente por la televisión, quizá pensaría lo mismo. Pero permítame que le hable desde donde estoy, desde dentro de ese partido, si le viene bien”.
"Dentro de mi partido, en el día a día, no hay retratos de dictaduras. Hay reuniones interminables sobre la tasa de la basura, sobre cómo llegar a fin de mes, ver cómo se puede ayudar a este o a aquel ciudadano, subvencionar el transporte escolar, sobre hacer propuestas, sobre ayudas para la panadería del barrio que quiere instalar una rampa y sobre revisar todo el rato el trabajo del gobierno municipal.
La gran farsa es esta: nos han vestido con un traje que no es nuestro. Unos poderes, unos intereses establecidos, necesitan un enemigo. Alguien a quien señalar como “el malo”, el amigo de los déspotas. ¿Por qué? Porque si la gente cree que somos eso, nunca mirará lo que hacemos. Nunca nos escuchará como usted hace ahora. Nunca verá nuestras propuestas. Nunca nos votará… y ellos nunca perderán el poder, que es lo único que les interesa"
Porque lo nuestro, se lo dije clara y lentamente, no es un cuento. Nosotros nacimos desde ese mismo hastío que usted siente y ese mismo hastío nos llevó a ponernos manos a la obra. Por eso le entiendo tanto. Sin embargo, mientras a usted le cuentan mentiras, nosotros seguimos trabajando para las personas, ya que es la única manera de desmontar el relato que ha difundido el poder.
Nosotros estamos con el panadero, con usted, con el comerciante, con los vecinos.
Estoy dentro de ese partido y conozco los valores de las personas que están dentro de él. Y créame, no se parecen en nada a como las pinta el poder establecido. Nuestra única visión política es cuidar de lo nuestro. Poner a los eldenses primero de verdad, no de boquilla como nos ha estado pasando hasta ahora.
Para eso nació VOX: para devolver el protagonismo de las acciones políticas a quien nunca debió perderlo, los ciudadanos. Nuestra guía es la Constitución, aunque pensemos que alguna cosa hay que mejorar.
El hombre del café se quedó en silencio. No sé si me votará. Pero sé que sus ojos ya no veían a un monstruo, sino a una mujer con una carpeta llena de informes y datos trabajando y diciendo que hay otra forma de hacer las cosas.
En la sociedad actual libramos una batalla muy importante ahora mismo: la verdad contra la manipulación.
Así que tú, que lees esto, debes saber que la gente de mi partido no clama por tiempos pasados, sino por su historia; clama por el futuro, clama por guarderías, centros de salud, calles bien iluminadas, asfaltadas y seguras; clama porque tú seas el protagonista principal en tu ciudad, donde tú vuelvas a ser lo importante de las políticas; clama porque nadie robe y esquilme tus recursos y clama por una sociedad donde tú y yo seamos libres e iguales de verdad, tal y como proclama nuestra Constitución.
El que quiera oír, que oiga. El que quiera seguir creyendo en el fantasma, allá él, pero que lo haga después de hablar directamente con las personas de VOX, no con lo que dicen que dice VOX.
Los que estamos dentro de este movimiento social y patriótico seguiremos aquí, y sabemos que cada vez se nos escucha más y por eso crecemos. Es cuestión de tiempo que la mayoría de las personas, tras escuchar, se den cuenta de que solo queda VOX.
Del tiempo, de la perseverancia y del trabajo duro.
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